El Laberinto de la Quimera

Sunday, June 04, 2006

Recordando a Samsa


Las sombras se proyectaban en la pared de la habitación haciendo señas jocosas a la banalidad. Bajo la luz de la vieja lámpara de aceite reposaba con ociosidad, sobre el papel, la pluma que antaño contó tantas historias. Yacía exánime y casi seco, junto a ella, el tintero que desde hacía tiempo no usaba.

Cuatro angostas paredes encerraban en penumbra y soledad su alma. El tiempo permanecía estancado como el agua de un charco. A través del vidrio empañado de la ventana se contemplaba cómo la vida seguía su curso, en su pantomima de febril actividad. Estaba sentado, junto a una desbaratada mesa, con la mirada fija en un punto vacío. Sus manos temblaban de impotencia como las extremidades de un insecto nervioso. Sus labios seguían enjugados del veneno de un beso maldito…

Por fin me animo a escribir después de tanto tiempo. Los momentos de desasosiego que estoy atravesando han cortado mis alas y han ocultado bajo una oscura cortina mi inspiración. Dejé tiempo atrás aquel Máximo de Montemar que vivía en mí. Aquel que me dictaba aquellas palabras cuando participaba en algún certamen literario y me hacía llenar páginas de mi cuaderno, ahora abandonado.